Alzheimer: Duelo por la pérdida de identidad de un ser querido

23 nov. 2020

Las enfermedades neurodegenerativas son enfermedades cada vez más comunes. Según la OMS, este tipo de enfermedades pueden ser consideradas como una epidemia mundial puesto que se estima que para el año 2030 se habrá duplicado el porcentaje de personas mayores de 65 años que padezcan algún tipo de demencia.

En la mayoría de los casos, el cuidado de las personas que sufren algún tipo de demencia recae sobre la familia más cercana, como son el cónyuge, hermanos o hijos.

Con el diagnóstico de la enfermedad se inicia la elaboración del duelo del familiar que ejerce el rol de cuidador, ya que se enfrenta a un duro proceso en el que verá como su ser querido no solo pierde sus capacidades físicas sino también su propia identidad. Familiares y amigos se convierten así en testigos involuntarios de esta progresiva pérdida de la personalidad.

Una de las características del desarrollo del ser humano como ser social radica en la necesidad de crear vínculos afectivos con otras personas que formarán parte, de una manera u otra y en mayor o menor grado, de su evolución. Es por ello que la pérdida o ruptura de este vínculo se siente como una pérdida de parte de nuestro ser, lo que genera un impacto emocional muy fuerte a nivel físico, emocional, conductual, cognitivo e incluso social. El duelo es el conjunto de los procesos psicológicos que atravesamos cuando se produce la ruptura de ese vínculo.

La forma del duelo viene influenciada por diversos factores como las circunstancias de la pérdida, el nivel de relación con la persona, la propia personalidad y la experiencia en duelos anteriores, el contexto en el que nos encontremos a nivel social, laboral, etc.

¿Cómo se denomina el duelo producido cuando la persona sigue físicamente entre nosotros pero poco a poco la vamos perdiendo psicológicamente?

Cuando hablamos de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzhéimer, el proceso de duelo de las personas que se encuentran con el enfermo puede volverse complicado debido a las constantes pérdidas que descompensan el equilibrio del doliente: la falta de relación, de comunicación y de una expectativa de mejora. En este tipo de enfermedades, los momentos de lucidez generan en el entorno familiar esperanzas de una recuperación que podrían dificultar la aceptación del inevitable transcurso de la enfermedad.

En este aspecto, quizá te pueda interesar conocer cuáles son las ventajas de buscar ayuda profesional para aprender a convivir con el duelo.

También es común el duelo anticipado, aquel que se inicia antes de que se produzca la muerte y que permite la aceptación gradual de la realidad. En muchos casos este tipo de duelo puede llegar a extinguirse incluso antes de que se produzca la muerte cuando la enfermedad se alarga en el tiempo y el cuidador experimenta un desapego hacia una persona que ya no reconoce.

Esta lectura sobre cómo prepararse emocionalmente ante un duelo inevitable te puede ser de gran ayuda.

Qué hacer cuando sentimos que nos supera la adversidad

Hay ocasiones que las situaciones en que vemos que la pérdida es inevitable podemos vernos superados emocionalmente. Pero tenemos que intentar no centramos sólo en lo negativo y recoger otros aspectos de la experiencia del cuidado de una persona con una enfermedad neurodegenerativa como el Alzhéimer, como la satisfacción del cuidador de hallar sentido a la labor que realiza en favor del paciente que le necesita. Entre los aspectos que destacan de la labor del cuidado, se encuentran las relacionadas con sentirse útil, el crecimiento personal o devolver el afecto recibido de la persona que ahora está enferma.

La resiliencia es la responsable de activar nuestra capacidad de sobreponernos a una situación vital difícil y mejorar el conocimiento de uno mismo. Con ella, podremos aprender a gestionar el cúmulo de sentimientos y emociones que se agolpan en nuestro estado anímico para tratar de limitar su influencia.

Teniendo en cuenta que no son las situaciones en sí las que nos afectan, sino cómo nosotros las valoramos y actuamos en consecuencia, podemos establecer una serie de estrategias que nos ayudarán a potenciar la resiliencia.

  1. Mantener una comunicación activa
  2. Encontrar apoyo social en otros familiares y amigos que nos permita descargar parte de nuestras emociones nos ayudará a equilibrar nuestra mente y a sentirnos acompañados en el proceso, sirviendo de apoyo incluso a otros que puedan estar pasando por nuestra misma situación, aportando experiencia y consejos sobre recursos que nos han funcionado.

  3. Aceptar el cambio
  4. No podemos cambiar las circunstancias, por lo que debemos aceptarlas. En este aspecto, es recomendable canalizar nuestras energías en aquello que sí está en nuestra mano modificar.

  5. Fortalecimiento personal
  6. Pasar por situaciones vitales difíciles fomenta el autodescubrimiento de nuestra capacidad de resistencia, apreciando aspectos a los que antes no prestábamos atención, reforzando así la confianza y seguridad en uno mismo.

  7. Encontrar una vía de escape
  8. La escritura, la meditación o el ejercicio son algunas de las prácticas más recomendadas para nuestra salud mental, dadas las circunstancias a las que nos estamos viendo sometidos. Escribir sobre nuestra situación personal, describir cómo nos sentimos, evadir la mente poniendo atención sobre nuestras propias necesidades nos ayudará a potenciar la resiliencia.

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En resumen, en estos momentos o situaciones vitales tan complicadas que se nos pueden presentar, como el duelo en la pérdida progresiva de la identidad de un ser querido, se trata de intentar adaptar estos consejos o estrategias a nuestra propia experiencia personal para intentar reforzar nuestra respuesta física y mental.

Fuentes: Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea de Valencia y Fundación Pasqual Maragall.

Pubicado en: Elaboración Duelo