Confinamiento y personas mayores: cómo combatir la soledad

05 may. 2020

Actualmente, en España hay más de dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas en sus hogares.

Para muchas de ellas, esta decisión no es propia, sino que es fruto de la pérdida de su pareja. Cuando a esta situación le añadimos un confinamiento impuesto, el sentimiento de soledad puede acrecentarse hasta niveles superiores, que pueden traer riesgos para la salud, tanto físicos como mentales.

Efectos de la soledad en la salud

La soledad es una situación que puede inducir múltiples patologías en las personas mayores, tales como depresión, deterioro cognitivo, demencia, enfermedades cardiovasculares, desnutrición, y otras derivadas del hecho de no tomar correctamente la medicación o incluso olvidarla.

La sensación de abandono afecta a la salud mental y se asocia normalmente con un mayor riesgo de depresión, sobre todo si, como en este caso, llega de un modo inesperado. También se relaciona con un mayor consumo de alcohol, una frecuencia superior de ansiedad y peor calidad del sueño o insomnio.

Por otro lado, la reducción de las salidas a la calle por carecer de compañía se traduce en un empeoramiento de las enfermedades de tipo óseo, como la artrosis.

¿Cómo podemos ayudarlos estando nosotros también confinados?

  • Son el grupo más vulnerable dentro de esta pandemia, pero según la edad o estado físico o anímico de nuestros mayores, en algunas situaciones aisladas podremos visitarlos para procurarles asistencia, como hacerles la compra. Si este es el caso, tendrá que hacerse siempre extremando las medidas de prevención e higiene recomendadas por las autoridades sanitarias. En cierta medida, les puede ayudar a percibir una mejora de su situación.
  • En caso de que no sea posible, las llamadas telefónicas frecuentes y hablar con ellos, serán de gran ayuda. Hacer que se sientan valorados, que forman parte de nuestra vida, hará que se sientan útiles, que perciban que se les escucha y nos interesamos por cómo se encuentran o cómo se sienten emocionalmente.
  • Es probable que necesiten más atención y reconocimiento. Esto es un gran antídoto para alejar la tristeza. Animarles a mantener hábitos saludables como comer y beber bien o tener unos horarios de sueño; que expresen sus sentimientos, que tengan una rutina e incluso hagan algo de ejercicio (según sus posibilidades, como pasear por la casa, o sentarse y mover las extremidades en movimientos controlados).
  • Evita infantilizarlos. Tratarlos como niños puede ser doloroso para ellos.
  • Trasladarles mensajes positivos. Los pensamientos negativos pueden traer consigo miedo y angustia, sentimientos que queremos alejar, por lo que debemos centrarnos en enfoques positivos, nuevos hábitos, situaciones agradables o incluso pensamientos sobre qué haréis cuando os podáis ver.
  • Tener animales domésticos es beneficioso. Les da una responsabilidad con el animal, obliga a tener unos hábitos y rutinas, así como paseos con el animal. Además, múltiples estudios han comprobado que las mascotas son una de las mejores terapias contra la depresión.

Estoy preocupado por mi padre o mi madre, ¿qué hago?

Ante todo, es importante mantener la calma y hacerles llegar el mensaje a nuestros familiares de que esto es algo pasajero, no transmitirles nuestra preocupación o miedo.

  • Cuando los llames, no hables todo el tiempo sobre la crisis sanitaria.
  • Ser sensible con el tema de la muerte. Ten en cuenta que ellos han sufrido pérdidas de seres queridos o de amigos, probablemente incluso algunos por COVID, y esta situación hará que se reaviven esos sentimientos, por lo que a menos que sean ellos los que pidan desahogarse y expresar su inquietud, no los preocupes innecesariamente.
  • Recuérdales que los quieres, que si fuera posible estarías con ellos, pero que esta es una medida de protección necesaria que nos permitirá que toda la situación acabe cuanto antes.

Pubicado en: Elaboración Duelo

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