Cuentos para tratar la muerte: Harry Potter y las reliquias de la muerte

18 jun. 2020

La muerte suele ser un tema delicado en nuestra sociedad y por regla general los adultos mostramos reticencias a la hora de tratarla, especialmente si se trata de explicárselo a los niños.

Sin embargo, es una cuestión que se ha abordado con frecuencia en la pintura, la escultura, el cine o la literatura y que podremos utilizar como recurso de apoyo.

Los cuentos como recurso didáctico

Los cuentos sirven como medio para comprender mejor el contexto y la vida. Son varios los autores que han investigado el cuento desde la perspectiva educativa con el fin de corroborar su potencial en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los relatos, por tanto, pueden ser un instrumento pedagógico de provecho para trabajar el tema de la muerte y servirnos de herramienta para trabajar el proceso de duelo con los más pequeños. Con los cuentos, otorgamos escenarios imaginarios a los niños, lo que les sirve para transformar los contenidos de su propio inconsciente sobre el tema de la muerte. Permitirían, por tanto:

  • Abrir canales para la posible expresión del niño, respetando cualquier tipo de manifestación (incluida la no expresión) que pueda tener lugar.
  • Ofrecer el apoyo necesario permitiendo que haga su propio recorrido aunque no responda a ningún esquema preestablecido ni a nuestras expectativas. Cada persona precisa de un tiempo y una forma concreta de sobrellevar su duelo que no es necesariamente comparable con la de otras personas.
  • Permitir que se apoye en nosotros en cualquier momento, para que reemprenda la escalada, manteniéndonos disponibles y accesibles.
  • Seguir la elaboración de su duelo en un segundo plano, para que siga su propio ritmo y camino, favoreciendo su autonomía.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

La historia nos ha enseñado que el ser humano tiende a expresarse más cómodamente a través del mundo artístico. En esta línea, son muchas las piezas audiovisuales realizadas en torno a la muerte. Hemos visto diferentes escenas que nos han marcado, como podría ser la muerte de la madre de Bambi al ser presa de un cazador, o la de Mufasa en el Rey León a manos de su propio hermano Scar.
Todas ellas pueden ofrecernos una enseñanza o moraleja, además de abordar este tema desde diferentes perspectivas o profundidades.

En este caso, hablamos de Harry Potter, conocida saga fantástica de la escritoria J. K. Rowling adaptada a la gran pantalla. En una de las escenas de las últimas películas, “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, los personajes principales leen una fábula escrita en los Cuentos de Beedle el Bardo, que bien podría hacernos reflexionar sobre el papel de la muerte, o servirnos, incluso, de herramienta con los niños o adolescentes, según su edad.

La historia habla de tres hermanos magos, los Peverell: Antioch, Cadmus e Ignotus, quienes transitando un camino, se detuvieron al ver un río peligroso. Al ser diestros en diferentes hechizos, conjuraron un puente para cruzar el río. En medio del puente se apareció la Muerte, que, enojada por haber sido esquivada, fingió felicitar a los hermanos y les otorgó un premio a cada uno por su habilidad. El mayor de los hermanos, Antioch, pidió la varita más poderosa jamás creada, que fue fabricada por la Muerte con una rama de un saúco, la actualmente llamada Varita de Saúco. El mediano, Cadmus, quien estaba dolido por la repentina muerte de su futura esposa, pidió un instrumento que le permitiera traer de la tumba a los seres queridos, y la Muerte le entregó una piedra del río, la Piedra de la Resurrección. El más joven de los tres, y el más humilde, pidió un objeto que le permitiera irse de allí sin ser perseguido; la Muerte le dio, de mala gana, su propia Capa de Invisibilidad.

Posteriormente los tres hermanos continuaron su camino. El mayor se marchó a una aldea en la que se alojaba un mago con el que había tenido una disputa. Se batieron en duelo y Antioch venció a su enemigo gracias a su varita. Luego se retiró a una posada en la que presumió de su poder y se tendió ebrio en una cama. Esa noche, un mago se acercó a él sigiloso, le robó la varita y le cortó el cuello. Así fue como la Muerte se llevó al hermano mayor.

El mediano llegó a su casa, giró la Piedra tres veces sobre su mano y apareció la mujer con la que se habría casado, pero esta se mostraba triste y distante, separada de su amado por una especie de velo. Ella ya no pertenecía al mundo de los vivos, sino al de los difuntos, y por ello sufría. El hombre no soportó ver a su amada y enloqueció, suicidándose de una vez por todas para reunirse con ella. De esta manera la Muerte se quedó con el segundo hermano.

La Muerte buscó al menor durante años, aunque sin éxito. Cuando Ignotus llegó a una edad avanzada, legó la Capa de Invisibilidad a su hijo, se reunió con la Muerte como si fuera una vieja amiga y, como iguales, se marcharon al mundo de los muertos.

La moraleja que nos deja esta historia es clara: cualquier intento por evitar o vencer la muerte no funcionará. Ignotus Peverell, el menor de los hermanos, es el único en el relato que es capaz de comprenderlo.

Cómo superar la muerte de un perro - Vídeo 6 Feet
Vídeo: Fábula de los tres hermanos: las reliquias de la Muerte

Los cuentos constituyen un elemento imprescindible para el desarrollo óptimo de los jóvenes, ya que los problemas que aparecen y sus resoluciones se convierten en ejemplos a la hora de enfrentarse a los problemas propios de la vida real. Este relato concreto, podría ayudar a interiorizar la idea de la muerte como un proceso natural en la vida y tener así consciencia sobre ella.

Pubicado en: Cultura y muerte

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