Desaparecidos: duelo sin cuerpo

10 mar. 2021

Cuando hablamos de duelo, hablamos de la respuesta de una persona ante una pérdida significativa. En cambio, cuando hablamos del proceso de duelo nos referimos a la elaboración del proceso de recuperación que hace el doliente de esa pérdida. Teniendo en cuenta la influencia del momento histórico en el que se dé el proceso de duelo y el contexto cultural, se han establecido una serie de fases en el camino del duelo que ayudan a entender la elaboración de las diferentes emociones y etapas que se atraviesan.

La complicación en este proceso de duelo aparece cuando no existe un cuerpo que acompañe la certeza de la muerte, como sucede en los casos de desapariciones. La incertidumbre y la incógnita suelen complicar el proceso de duelo, llegando a congelarlo. Una vivencia traumática como el tener que aceptar la ausencia de un ser querido a partir de suposiciones, imposibilita en muchas ocasiones la elaboración de la pérdida, llegando incluso a prolongar de manera indefinida el proceso.

Elaboración de duelo en los familiares de desaparecidos

A los familiares y allegados de aquellas personas que han desaparecido no les llega más información que el silencio y la incertidumbre. Esto causa un gran impacto en su vida e inicia una lucha interna entre el dolor de la pérdida, susceptible de iniciar un duelo por no saber si está vivo, y la esperanza de que no “ha acabado”, por la incerteza de su muerte. Esta situación origina un estado de duelo suspendido.

Cuando se habla sobre una persona que ha desaparecido se hace referencia a que se halla en paradero desconocido, sin que se sepa si vive o si no a ciencia cierta. Tiene más que ver con el desconocimiento propio de dónde está esa persona que de la localización en sí. Por esta razón se complica el duelo de aquellos familiares o amigos del desaparecido, pues al sentimiento de tristeza que nos aborda al no tener a la persona con nosotros, como sucede cuando fallece un ser querido, se le suma la incertidumbre del dónde y el estado en el que se encuentra.

En nuestro artículo sobre los 5 tipos de duelo y sus características mostramos las diferencias de las distintas circunstancias que llevan a elaborar un tipo u otro de duelo, algo que puede ser de gran ayuda en los momentos en los que se inicia una experiencia que termina con la vida tal y como la teníamos planteada.

Tipos de emociones que se dan en este tipo de duelo

La elaboración del duelo suspendido se caracteriza por emociones como la angustia, una sensación dolorosa que pausa el proceso cuando el doliente transita entre la esperanza de encontrar a su ser querido y la incertidumbre de no saber si estará sufriendo o si le espera.

Este dolor intermitente origina un profundo estrés en el doliente, quien dedica gran parte del tiempo a hacerse preguntas sobre todo lo relacionado con la desaparición del ser querido.

Ritual funerario y culpa

Originalmente, el ritual funerario viene acompañado de una carga simbólica considerable pero siempre girando sobre un elemento clave y central: el cuerpo del fallecido. Este tipo de ritual es un paso fundamental para la elaboración del duelo, pues supone la despedida física del ser querido. Por este motivo, cuando no existe un cuerpo, es difícil afrontar la despedida, y en ocasiones hace que el proceso de duelo se paralice.

Otra de las emociones más habituales en el duelo por un familiar desaparecido es la culpa. Cuando una persona acepta iniciar el ritual funerario, es posible que sienta culpabilidad por estar dando por hecho el fallecimiento de la persona, cuando es posible que realmente no lo esté. Es habitual rechazar el instinto natural de elaborar un proceso de suavizar o eliminar el dolor para poder continuar, ya que nos sentirnos injustos al dar por válido un escenario sobre el que no tenemos prueba alguna.

Personas desaparecidas: cómo elaborar el duelo

En los casos de aquellas personas que sufren la ausencia de un ser querido por circunstancias como la desaparición, un buen primer paso para elaborar el proceso de duelo es expresar las distintas emociones que se nos presentan, buscando otras vías de canalización como el arte, la escritura, la jardinería, la música. De manera que, poco a poco, iremos comprendiendo nuestras propias emociones para saber gestionarlas y mostrando el camino a los demás para que nos ayuden.

Nuestra propia naturaleza irá dejando paso a la resiliencia, la cual nos ayudará a encontrar un nuevo rumbo en nuestra vida sin olvidar o dejar de extrañar a la persona que desapareció. En muchas ocasiones, la ayuda de un especialista es fundamental en este complejo proceso. Aquí puedes leer algunas ventajas de buscar ayuda profesional para aprender a convivir con el duelo.

Pubicado en: Elaboración Duelo