Diez mitos sobre el Duelo

06 jul. 2020

A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a la pérdida en varias ocasiones y de formas muy diferentes. A la hora de sobrellevar cualquier tipo de duelo, influyen aspectos físicos y emocionales como la edad, el estado de ánimo o la relación sentimental con lo que teníamos y hemos perdido.

Llegar a sobrellevar la pérdida como hecho natural de la vida, no significa perder los recuerdos u olvidar lo que teníamos, simplemente es la capacidad humana de adaptarnos a la nueva situación que se nos presenta tras la ausencia.A pesar de ser muchos los factores de los que depende nuestra capacidad de adaptarnos a la pérdida, son varios los mitos que se relacionan con el duelo y que, lejos de ayudar a quien se encuentra en este proceso, pueden aumentar su dolor y su aislamiento por no sentirse comprendido.

Entre todos ellos, encontramos 10 mitos muy comunes que todos deberíamos conocer y disipar tanto para comprendernos a nosotros mismos en este proceso como para ser de ayuda a los que nos importan.

1.- Es mejor no abordar el tema, el dolor desaparece si lo ignoras.

El duelo es una herida que abre un proceso psicológico tras una pérdida. Al ignorar las emociones que se derivan de él, provocamos que el tiempo de cicatrización se alargue. Una pérdida no elaborada de forma adecuada, se relaciona directamente con procesos más dolorosos y complicados, por lo que prestar atención a lo que nos ocurre y sentir el apoyo del entorno social, puede ayudarnos a recuperarnos de la pérdida de forma progresiva.

Escuchar y comprender a quien está pasando por un proceso de duelo sin tener en cuenta el tiempo que requiere, es el mejor apoyo que podemos ofrecer.

2.- Hay que mostrarse fuertes ante los demás para protegerlos.

Son muchas las personas que consideran que las lágrimas son un signo de debilidad, y que llorar delante de los demás nos hace vulnerables. Dolientes que soportan una carga familiar o que están acostumbrados a mostrarse fuertes ante los demás, sienten que deben ser el pilar sobre el que recaiga el peso de la estructura y si ellos se derrumban, pueden ocasionar dolor a sus seres queridos. A pesar de ello, la realidad demuestra que reprimir esas emociones, la falta de un proceso de duelo adecuado, hacen que el dolor se enquiste en el doliente provocando un efecto contraproducente sobre él mismo y sobre los que le rodean.

Sentir tristeza y hablar de ello, no es un signo de debilidad, debemos dejar que nuestras emociones fluyan para sentir el apoyo y el calor de aquellos que nos quieren ayudar y que comprenden nuestro proceso.

3.- El duelo debe durar alrededor de un año y es al principio del proceso cuando el apoyo es más necesario.

Este sin lugar a duda, es el mito más común por ser el más extendido. Debemos saber que no hay un marco de tiempo correcto o incorrecto para el duelo. La duración del duelo es variable y diferente de una persona a otra. Pueden pasar meses e incluso años.
Tampoco es cierto que la etapa más difícil se encuentre al principio, puesto que, a pesar de que la mayoría de las personas elaboran el duelo de manera adecuada, existen otras que no, y algunos síntomas se mantienen y agudizan a pesar de que el tiempo transcurra.

4.- Seguir adelante con tu vida significa olvidar la que tuviste.

Llegar a sobrellevar la pérdida como hecho natural de la vida, no significa perder los recuerdos u olvidar lo que teníamos, simplemente es la capacidad humana de adaptarnos a la nueva situación que se nos presenta tras la ausencia.

Lo mismo ocurre con la expresión externa del dolor. Muchas veces se confunde la manifestación de emociones exterior con el nivel de dolor interior. Algunas personas pasan por un proceso de duelo que prefieren mantener en un nivel más íntimo, lo que no significa sentir menos tristeza o dolor por la pérdida.

5.- Cuando alguien muere el duelo solo lo viven familiares y amigos de la persona desaparecida.

Otro mito muy extendido es el “derecho” al duelo. Debemos tener en cuenta que el duelo lo vive cualquier persona con un apego emocional a la persona fallecida; sin importar la relación que existiera entre ellas
Es habitual que la pérdida nos afecte emocionalmente cuando hablamos de una figura pública por la admiración que sentimos hacia ella, aunque no la hayamos llegado a conocer en persona nunca.

6.- El duelo sólo hace referencia a la pérdida de una persona por fallecimiento.

Cuando hablamos de duelo, nos referimos a la respuesta emocional que se da a partir de la experiencia de pérdida de cualquier tipo. Ya sea la muerte de un ser querido, una mascota o incluso la ruptura sentimental con una pareja o una amistad, nos lleva a iniciar un proceso de duelo para adaptarnos a la nueva realidad.

Además, el duelo no se siente sólo después de que el hecho ocurra, puesto que es posible iniciar un duelo anticipatorio cuando prevemos una amenaza de pérdida inminente por un fallecimiento o derivada de transiciones de la vida significativas. En este vídeo, la psicóloga Victoria Meléndez desgrana los diferentes tipos de duelo que se pueden dar.

7.- El duelo sólo es una respuesta emocional a la pérdida.

Es habitual pensar que el duelo solamente es una respuesta emocional ante la pérdida que hemos sufrido, pero este proceso puede afectar otras dimensiones a nivel físico, cognitivo, conductual, social, financiero y/o espiritual.

Así, el duelo se considera una respuesta automática del organismo a cualquier cambio ambiental, externo o interno, mediante la cual se preparará para hacer frente a las posibles demandas que se generen como consecuencia de la nueva situación.

8.- La medicación es necesaria para aliviar el dolor, la ansiedad y la depresión asociados con el duelo.

Llegados a este punto, no es necesario aclarar que el duelo no es una enfermedad que deba ser curada. Aun así debemos tener en cuenta que la medicación puede ser indicada en algunos casos en los que el proceso de duelo sea complicado y requiera de ayuda profesional.
Igualmente, el trabajo del duelo es completamente necesario para conocer y comprender el dolor que sentimos, ya que puede conducirnos a llegar a adaptarnos a la nueva situación.

Los síntomas normales del duelo también sirven como señales a los demás de que necesitamos su compasión, paciencia y comprensión.

9.- La mayoría de personas se recuperan tras el duelo y, finalmente, vuelven a la normalidad.

El duelo es un proceso de transición, por lo que su objetivo no es nuestra recuperación, es más bien la adaptación. Cuando sufrimos una pérdida, sentimos que una parte de nosotros ha desaparecido.

Cada aspecto de la vida que teníamos se ve modificada por la ausencia, y debemos aprender a integrar esta pérdida en la nueva normalidad que se nos plantea.

10.- El tiempo cura todas las heridas, y finalmente llega a su fin.

El duelo es una respuesta adaptativa, es decir, no es un proceso que debemos superar. Es algo con lo que aprendemos a vivir a medida que nos adaptamos gradualmente a la ausencia de la situación anterior.

El duelo se suaviza y entra en erupción con menos frecuencia a medida que pasa el tiempo, pero puede volver a visitarnos en cualquier momento, y en cualquier dimensión de nuestro ser con una  intensidad variable.

La pérdida es un hecho que forma parte de la vida, aún así es un golpe que provoca dolor y confusión al desestabilizar los cimientos de nuestra vida. Cada persona reacciona de forma diferente a la ausencia y se sirve de sus propios mecanismos para sobrellevar el dolor que ésta conlleva.

El paso del tiempo permite a la mayoría de las personas sobrellevar la pérdida si podemos contar con el apoyo de nuestro entorno social.  No hay una duración “normal” de duelo, las personas no pasan por las  diferentes fases de duelo de forma progresiva pero, si tenemos en cuenta que la mayoría de dolientes se adaptan a la pérdida, nos damos cuenta de que los seres humanos, por naturaleza, tenemos una gran capacidad de resiliencia.

Pubicado en: Elaboración Duelo