Funeral: su origen e importancia

26 may. 2021

Todos conocemos las ceremonias fúnebres que se suceden a la muerte de una persona, en cambio, no siempre se sabe el origen de por qué se celebran estas despedidas con tantos siglos de historia a sus espaldas.

Es interesante conocer el origen y las características de varios conceptos que conviven al mismo tiempo y que no siempre sabemos diferenciar: sepelio, pompa fúnebre y funeral.

El sepelio es el acto de enterrar o inhumar un cuerpo sin vida; mientras que las pompas fúnebres, término cada vez más en desuso, hacen referencia a los actos de homenaje y ceremonias de despedida que se desarrollan en relación a la defunción. Por su parte, el funeral es la celebración de la vida o acto conmemorativo que trata de reconocer y honrar el recuerdo de un ser querido fallecido y también es relativo al entierro de la persona fallecida, por lo que engloba los dos conceptos anteriores.

Evolución de los funerales

Los actos de homenaje al fallecido, que serían la parte del velatorio y el funeral, demuestran la capacidad única del ser humano de asumir su mortalidad y la de sus congéneres, actuando con la solemnidad que demanda semejante acontecimiento.

El velatorio tiene su origen en la Edad Media con la necesidad de no dar por fallecido a un ser querido antes de tiempo. En muchas zonas, la ingesta de ciertas sustancias producía un sueño tan profundo e inconsciente que parecía que la persona había fallecido. Por ello, se velaba el cuerpo unos días para comprobar que, efectivamente, carecía de reacción antes de enterrarlo.

Más allá de este origen, el funeral se remonta a la prehistoria, siendo la Sima de los huesos de Atapuerca, en Burgos, uno de los enclaves que podrían demostrar que ya en dicha época se realizaba este tipo de ritual funerario.

El funeral es un acto simbólico que describe la evolución de la especie humana. Las costumbres funerarias han sido las responsables, en gran medida, de las distintas construcciones que han caracterizado las civilizaciones y sus culturas.

El acto conmemorativo tras la muerte, propio de la especie humana, empezó incluyendo flores en el ritual funerario; más tarde fueron incorporándose ceremonias solemnes en torno al fallecido como acto de homenaje en su recuerdo. Posteriormente, y tras ciertos sucesos relacionados con enfermedades por la falta de higiene y agua potable, empezaron a ser habituales los velatorios en las viviendas particulares. Poco a poco se fue abandonando esta costumbre y se ha trasladado el acto de visitación a los centros de servicios funerarios -como los tanatorios- un lugar que ofrece todo lo necesario para que familia y amigos puedan recibir el consuelo y la compañía de los suyos en los momentos más difíciles.

Durante todo este tiempo, la disposición floral como ofrenda más antigua del ritual funerario ha mantenido su importancia e, incluso, ha aumentado llegando a convertirse en un auténtico arte floral.

La importancia de las ceremonias de despedida

Cuando un ser querido fallece, tenemos la gran necesidad de mostrar nuestro respeto y afecto por esa persona que se ha marchado. Con el objetivo de honrar al difunto se realizan ceremonias de despedida.

Durante el confinamiento establecido por la pandemia del coronavirus COVID-19, se limitaron e incluso en algunos casos dejaron de permitirse los rituales de despedida como los velatorios o ceremonias de despedida. Este bloqueo puso en evidencia la importancia de este acto, que inicia el necesario proceso de duelo con la despedida.

Este tipo de ceremonias de acompañamiento del cuerpo sirven de gran ayuda para asumir la pérdida, para pedir perdón o perdonar, y para dar las gracias por lo vivido. Además, a nivel social, son claves para expresar y validar nuestras emociones con nuestro entorno más cercano, sentir su apoyo y ofrecer consuelo.

Tipos de ceremonia de despedida

Según el escritor Gilbert Keith Chesterton, “la única forma de conseguir que el dolor de la muerte sea tolerable es hacer que sea importante”. Una ceremonia de despedida es un último adiós en forma de acto de homenaje que sirve para recordar todos los momentos compartidos y el tiempo regalado.

En los tradicionales actos religiosos es el propio sacerdote quien ejerce de maestro de ceremonias y quien conduce el acto. Algunas compañías de servicios funerarios, además, ofrecen la posibilidad de realizar una ceremonia de despedida personalizada en la que la familia puede participar activamente si lo desea, compartiendo palabras, canciones o imágenes con los presentes, con la ayuda de un maestro de ceremonias que ejerza de guía.

Significado de los actos de homenaje y/o de recuerdo

Los actos de homenaje a un ser querido fallecido tienen gran significado para familiares y amigos. Es una manera de darle el último adiós a la vez que se honra su memoria con momentos compartidos y palabras de cariño. Pero hay más, el duelo es un proceso de mucha simbología, necesitamos actos de recuerdo que van más allá de las palabras para poder representar y expresar sentimientos de amor, orgullo e incluso falta.

Los homenajes unen. En este tipo de actos se hace protagonista al dolor, una de las emociones que más solemos esconder durante nuestra vida, rompiendo así ese aislamiento para sentirnos arropados y acogidos por los demás.

Durante la elaboración del duelo, una manera de aliviar el dolor es compartirlo. Los actos de homenaje y ceremonias fúnebres contribuyen a dar continuidad a la vida, permiten que el dolor se vaya canalizando.

Desde Grupo ASV Servicios Funerarios celebramos, el pasado 20 de mayo, el acto de homenaje “La celebración de una vida” para recordar con cariño a todos aquellos que nos han dejado recientemente, en un año marcado especialmente por la pandemia.

‘La celebración de la vida’ se ha convertido ya en una tradición de Grupo ASV. Este acto pretende ser una ayuda para las familias en duelo y es una propuesta muy bien acogida y con muy buena respuesta de participación. La pandemia por el coronavirus ha obligado en esta ocasión a que se celebre en formato online, pero se espera que pronto pueda volver a contar con la presencia de los familiares.>

Pubicado en: Cultura y muerte