Insomnio durante el duelo: cómo combatirlo

09 jun. 2020

Sufrir la pérdida de un ser querido, generalmente es un vaivén de emociones: incredulidad, culpa, miedo, tristeza, ira, negación e impotencia, son algunas de las más frecuentes. Este dolor e intranquilidad puede manifestarse de muchas formas, pero una de las más frecuentes es el insomnio.

El insomnio es un trastorno del sueño común. Este implica problemas para conciliar el sueño o quedarse dormido, por lo que al final, no hay un descanso suficiente o un sueño de calidad, lo que puede afectarnos tanto física como psicológicamente.

Durante los momentos en que las personas atraviesan procesos emocionales intensos, como el fallecimiento de un familiar o un amigo, es normal que se altere el sueño en mayor o menor medida.

La importancia del sueño

Los expertos recalcan la importancia de dormir bien, ya que durante el descanso, el cerebro elabora complejas actividades de recopilación, memorización y aprendizaje, además de reparar tejidos dañados.

A nivel físico, un descanso nocturno inadecuado provoca cansancio, somnolencia, disminución de la capacidad de atención y concentración, lentitud de pensamiento e irritabilidad. Además, incrementa notablemente el riesgo de sufrir obesidad, ya que durante un sueño reparador se logra mantener un equilibrio entre la hormona que nos hace sentir apetito, llamada grelina, y la que nos hace sentir satisfechos, llamada leptina. Cuando no duermes lo suficiente, la grelina se incrementa, haciendo que sintamos más deseos de comer.

A nivel psicológico, por otra parte, la falta de sueño está vinculada con conductas de riesgo y enfermedades como depresión y ansiedad.

Los sueños durante el duelo

Muchos aspectos relativos a la pérdida son abordados desde el inconsciente. Un rasgo muy frecuente durante el duelo, es soñar con el fallecido. Este tipo de sueños, donde aparece en muchas ocasiones todavía vivo, pueden desestabilizar nuestras emociones cuando nos encontramos en pleno proceso de aceptación, ya que el despertar supone un choque con la situación real de ausencia del ser querido. Esto con frecuencia causa temor en las personas y puede provocar aversión al sueño, contribuyendo al insomnio.

Es importante darse a uno mismo permiso para soñar y atender el mensaje que crea el subconsciente durante las diferentes etapas del duelo, asimilarlo como una manera de “agilizar” su proceso.

Cómo dormir bien

Un sueño de calidad es un sueño continuo, sin despertares que fragmenten nuestro descanso a lo largo de la noche. Las necesidades de sueño dependen de las características biológicas, el estilo de vida e incluso de la edad del doliente, ya que los niños necesitan dormir más que los adultos por norma general.

Aunque es frecuente que las rutinas del sueño se vean afectadas por situaciones estresantes, el doliente debe tener autocuidado.

Algunas pautas para conciliar el sueño son:

  • Mantener una rutina de horarios. Levantarse y acostarse a la misma hora cada día ayuda a que el cuerpo regularice el ciclo del sueño.
  • Evita la cafeína, teína y bebidas alcohólicas por las tardes/noches. Las bebidas con cafeína, teína y otros estimulantes pueden retrasar la aparición del sueño y por tanto, sus patrones normales. Si necesitas beber algo caliente, una taza de agua tibia con limón o leche caliente pueden ser una mejor opción.
  • Relájate antes de dormir. Hay un sinfín de actividades para realizar, desde escuchar música relajante, leer, utilizar velas aromáticas... Solo es cuestión de encontrar la que se ajuste más a nosotros.
  • Toma un baño caliente. El agua caliente ayuda a aliviar los dolores musculares, o los dolores de cabeza producidos por cefaleas tensionales.
  • Haz ejercicio físico. El ejercicio físico nos ayuda a liberar tensión, pero hay que tener cuidado: no debemos realizarlo después de las 7 de la tarde, ya que podría tener el efecto contrario al deseado y activarnos
  • No uses pantallas en la cama. El uso de móviles, tablets y similares acentúa el insomnio al mantener activa nuestra mente, lo que ralentiza la aparición del sueño.

En caso de persistir, podemos contactar con un profesional que nos ayude a lidiar con nuestras emociones para conseguir un sueño reparador. En última instancia, el médico podría llegar a recetarnos ansiolíticos o antidepresivos para regular nuestro descanso, pero es recomendable que su uso se realice como última opción, ya que suelen crear dependencia y efecto rebote.

Siguiendo estas pautas, conseguiremos unos niveles óptimos en la calidad del sueño. Este control sobre nuestro descanso, resulta esencial para superar procesos como el duelo, ya que dormir bien se puede convertir en un gran aliado.

Pubicado en: Elaboración Duelo

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