Gracias Iaio, Por haberme enseñado a vivir, por enseñarme a ser paciente y trabajadora, por nuestras largas charlas en la piscina, por nuestras bromas. Gracias por haber sido un padre para mí, porque pase el tiempo que pase jamás olvidaré ninguna de tus enseñanzas. Porque siempre te he querido, te quiero y te querré. Tu Irenica.

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