Reacciones inapropiadas: la risa nerviosa

28 jun. 2021

En ocasiones, nos podemos sentir molestos cuando percibimos que alguien está inquieto en exceso o actúa de una manera poco convencional al recibir una mala noticia, llegando incluso a reír de forma nerviosa. Debemos saber que esa persona puede estar más incómoda por su propio comportamiento que nosotros mismos.

La risa nerviosa es más habitual de lo que pensamos. Lo que le puede parecer una aflicción a la persona que la sufre, es en realidad una respuesta natural del cuerpo para liberar la tensión que se acumula en nuestro interior cuando sentimos dolor o miedo.

La risa como respuesta reguladora de emociones

Al igual que podemos llegar a llorar de felicidad, la risa nerviosa o risa temerosa es una reacción, aparentemente incongruente, que nos ayuda a regular y a equilibrar aquellas emociones que se han activado por un hecho en concreto.

La explicación más acertada a este tipo de respuesta es que en el momento que nos vemos angustiados por nuestras emociones, positivas o negativas, nos protegemos con la reacción naturalmente opuesta con el objetivo de amortiguar y armonizar nuestro bienestar emocional.

De igual modo, diferentes declaraciones justifican este hecho como:

  • Negación: actúa como mecanismo de defensa para fingir que la situación que nos desagrada, que nos molesta o que no produce dolor, no existe.
  • Defensa: cuando intentamos plantar cara al miedo haciéndole ver que no nos sometemos a su control.
  • Efecto calmante: como método drenante, utilizamos la risa nerviosa para liberar el estrés o la ansiedad que nos provoca una situación compleja.

¿En qué se parecen la risa y el llanto?

A pesar de ser emociones conceptualmente contrapuestas, la risa y el llanto guardan ciertas similitudes a nivel físico.

Es habitual vivir una situación en la que empezamos llorando y terminamos riendo, o viceversa. Este momento viene dado porque el cuerpo moviliza los mismos recursos para reír que para llorar, un movimiento puntual y estricto coordinado por el órgano del cerebelo. Es por ello que cuando la risa es extrema, el cuerpo vuelve a la normalidad y el corazón se desacelera a través del llanto; de igual modo cuando la pena nos bloquea por dentro, podemos entender que la risa nerviosa o forzada nos ayuda a liberar parte de esa tensión para regular nuestro bienestar emocional.

Emociones ‘propias’ del duelo

Como se ha comentado en más de una ocasión, el duelo es un proceso individual y único en cada persona y en cada pérdida. Pese a ello, son muchos los puntos de la elaboración del duelo que se pueden analizar y detectar a nivel general, como es la escala de emociones por las que se atraviesa en el proceso. La culpa es una de las emociones más recurrentes en el duelo, nos lo explica de manera más detallada la psicóloga especialista en duelo, Lara Botella en este vídeo. Como también lo es la ira, y así lo describe en este vídeo la psicóloga experta en duelo Victoria Meléndez.

A la hora de realizar un adecuado apoyo al duelo, es importante tener en cuenta que la intensidad de estas emociones podría derivar en una respuesta opuesta por parte del doliente, para entender por qué algunas reacciones que percibimos como “inapropiadas”, la risa nerviosa o risa temerosa en este caso, son tan habituales como funcionales, en algunos casos.

Pubicado en: Servicios de Apoyo